¡Impresionantes imágenes de Marte capturadas por Mars Express de la ESA! Desde el polo norte hasta Hellas Planitia

Desde las alturas, la sonda de la Agencia Espacial Europea nos regala una vista impresionante de Marte, revelando un mundo dividido en dos mitades radicalmente distintas.
Desde el espacio, la sonda Mars Express de la ESA revela un Marte dividido en dos mundos. Al norte, nubes blancas ocultan un paisaje helado, donde el casquete polar cambia con las estaciones. Esta región está sumergida 2 kilómetros bajo el nivel del hemisferio sur, un misterio geológico.
El hemisferio norte de Marte es una vasta llanura conocida como Vastitas Borealis, casi sin cráteres. Esta superficie lisa y joven sugiere que, hace eones, pudo haber estado cubierta por un océano. Esta teoría gana fuerza al comparar su aparente juventud con el accidentado sur, marcado por incontables impactos.
La transición entre hemisferios es abrupta y dramática. Allí, mesetas planas, acantilados, cañones y valles fracturados crean un paisaje caótico. Una región fascinante en esta zona es Cydonia Mensae, hogar del famoso “rostro de Marte”, una formación rocosa que, desde ciertos ángulos, parece una cara humana.
Viajando hacia el sur, el paisaje cambia radicalmente. Las llanuras polvorientas dan paso a tierras altas rojizas, marcadas por cráteres. Este contraste geológico, conocido como la dicotomía marciana, sigue siendo un misterio. ¿Qué fuerza separó dos mundos tan diferentes en un solo planeta?
Esta joya obtenida por la #MarsExpress de la @esa no tiene mouser!! Una imagen desde el polo norte (izq) marciano hasta su polo sur (der), mostrando una intrigante dicotomía... pic.twitter.com/CeLFnoUsLe
— iDrZeus (@cdrzeus) March 27, 2025
El sur antiguo y su historia grabada en cráteres
El hemisferio sur de Marte es un libro abierto que narra la historia del planeta. Su superficie, repleta de cráteres de todos los tamaños, sugiere una antigüedad extrema. Regiones como Arabia Terra y Terra Sabaea son testigos silenciosos de impactos que moldearon el paisaje durante miles de millones de años.
Entre estas cicatrices se encuentra Hellas Planitia, una colosal cuenca de impacto de 2,300 kilómetros de diámetro. Esta gigantesca depresión, formada por un impacto cataclísmico, domina el sur marciano. Su inmensa extensión es un recordatorio del violento pasado del planeta, cuando enormes asteroides golpeaban sin piedad.
Pero el sur de Marte no es solo un museo de impactos, existen señales de procesos geológicos complejos, donde agua, hielo y lava modelaron el terreno. Valles esculpidos, canales serpenteantes y fracturas profundas sugieren que Marte fue alguna vez un mundo dinámico y cambiante, lleno de actividad.
Incluso los patrones de erosión en el sur podrían reflejar antiguos ciclos climáticos. Marte pudo haber alternado entre épocas húmedas y secas, dejando pistas en su geología. Estas señales, preservadas por el tiempo, pueden contener las respuestas sobre el pasado climático del planeta rojo, esperando ser descubiertas.
El enigma de la dicotomía marciana
La dicotomía marciana es uno de los mayores misterios del planeta. ¿Por qué el hemisferio norte es suave y el sur está lleno de cráteres? Una teoría sugiere que un impacto gigantesco remodeló el hemisferio norte, dejando una vasta cuenca que, con el tiempo, se convirtió en Vastitas Borealis.

Sin embargo, esta hipótesis tiene un problema: un impacto tan colosal habría cubierto Marte de escombros y hasta ahora, no se ha encontrado evidencia concluyente de ese material en la superficie. Si ocurrió hace 4,500 millones de años, la erosión podría haber borrado esas señales, complicando aún más la búsqueda.
Otra posibilidad es que Marte haya tenido placas tectónicas como la Tierra. Estas placas pudieron mover enormes cantidades de material, creando la diferencia entre ambos hemisferios. Sin embargo, no hay evidencia actual de actividad tectónica en Marte, lo que hace que esta teoría sea menos probable.
Algunos científicos proponen que varios impactos grandes, no uno solo, dieron forma al terreno marciano, aunque ninguna hipótesis tiene pruebas definitivas. Tal vez futuras misiones, como InSight o Perseverance, logren desentrañar este enigma. Mientras tanto, Marte sigue desafiando nuestra comprensión y nos invita a seguir explorándolo.