Japón se prepara para enfrentar un megaterremoto con 300.000 muertes y pérdidas por 1.800 billones de dólares
El gobierno japonés estima que tras un megasismo de magnitud 9.0, unas 215.000 personas morirían por un tsunami, 73.000 por el colapso de edificios y 9.000 por incendios.

El cinturón sísmico más grande del mundo se extiende a lo largo del borde del Océano Pacífico, donde se registran alrededor del 90 % de los terremotos del planeta y concentra el 75 % de los volcanes del mundo. Allí ocurren el 81 % de los terremotos más grandes del planeta, y también alberga la mayoría de los supervolcanes del planeta, cuyas erupciones históricas de gran magnitud (conocidas como erupciones VEI=8), han causado numerosos estragos a escalas globales e incluso extinciones masivas de especies. Por todo ello, esta zona es conocida como el “cinturón de fuego del Pacífico”, o simplemente “anillo de fuego”.
Por su parte, y de acuerdo por lo señalado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), Japón tiene la mayor concentración de sismos, en particular porque tiene la red de detección sísmica más densa del planeta, aunque también de acuerdo con el USGS, el dudoso privilegio de ser el país con más terremotos del mundo, lo puede compartir con Indonesia.
Megaterremoto
Un megaterremoto es un terremoto cuya magnitud es mayor a 8.5. Si bien se comenzó a medir sistemáticamente la magnitud de estos durante el siglo XX, los anteriores se pudieron reconstruir por la magnitud de sus daños.
Si bien el terremoto más mortífero no alcanzó a ser un megaterremoto, el 23 de enero de 1556 un terremoto cuya magnitud fue estimada en 8.0 golpeó el este de China, causando la muerte a unas 830.000 personas.

El mayor megaterremoto de la historia ocurrió el 22 de mayo de 1960, en la costa sur de Chile. Llamado el terremoto de Valdivia o el gran terremoto de Chile, hizo que por primera (y hasta ahora única) vez se registrara en un sismógrafo la magnitud de 9.5, reduciendo a escombros ciudades enteras en poco más de diez minutos, redibujando la geografía de toda una región. Sin embargo, el impacto en vidas fue reducido: unas 6.000 personas en la región del sismo, y casi 200 personas más por el consecuente tsunami, en Japón y en Hawái.
Gestionando riesgos
La Oficina del Gabinete de Gobierno del Japón, responsable de la gestión del riesgo de desastres en ese país, ha actualizado recientemente las proyecciones de muertes y pérdidas producidas por un megaterremoto esperado en la falla de Nankai, al sur de las islas que, si bien han resultado ser mucho más bajas que las calculadas hace una década, aún siguen siendo catastróficas y están muy por debajo de los objetivos del gobierno.
Estas estimaciones, realizadas por un panel de expertos, actualizó las proyecciones calculando la intensidad del sismo, la altura del tsunami y el área potencial de inundación utilizando los últimos datos topográficos y de suelo para las regiones potencialmente afectadas. Las estimaciones anteriores (2012-2013), indicaban que el número de muertos sería de 323.000 y el número de edificios completamente destruidos alcanzaría los 2.39 millones.

El gobierno había designado 707 ciudades, pueblos y aldeas en Tokio y 28 prefecturas en todo el país, incluidas zonas del interior, como áreas que deben tomar medidas contra el megaterremoto cuando el gobierno emitió un aviso de megaterremoto de la falla de Nankai por primera vez en agosto del año pasado.
¿Pero las muertes y los daños serán menores?
Son numerosos los factores que influyen en que la cantidad de pérdidas esperadas sean menores que a las estimadas 10 años atrás, destacándose entre ellos:
- Una población cada vez menor y que envejece
- Un mayor número de edificios de viviendas en altura y casas vacías
- La tasa de casas reforzadas para resistir terremotos aumentó de aproximadamente 79 % en 2008 a cerca del 90 % en 2023.
- La tasa de construcción de defensas y diques aumentó del 39 % en 2014 al 65 % en 2021.
- La tasa de municipios donde se llevaron a cabo simulacros de prevención de desastres aumentó del 79 % en 2018 al 86 % en 2024.
Sin embargo, estos cambios han generado riesgos adicionales, incluida la necesidad de más asistencia para quienes necesitan evacuar y el cierre de las áreas afectadas.

El ministro a cargo de la Creación de Resiliencia Nacional, Manabu Sakai, señaló la importancia de revisar en el verano y tomando como en base a este reporte, las medidas de mitigación de desastres.
Si bien los terremotos -como muchas otras amenazas de origen natural- no se pueden predecir o evitar, las pérdidas de vidas y bienes se pueden reducir sensiblemente. Japón ha aprendido la lección, y por eso ha tomado la gestión integral del riesgo de desastres como una política estratégica nacional.